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Desde hace unos meses
estaba intentando organizar un viaje a España para tomarme
unos dias de vacaciones, en un año en el cual el trabajo me
ha dejado muy poco tiempo para lo que sea - y claro -
también para ir a conocer algunas personas del mundo del
Presa Canario con las cuales me había ido comunicando en los
últimos años.
No, no me interesaba ir a visitar los criaderos de Dogo Canario, los
aspirantes campeones “de belleza”, si
así me permiten llamarlos. No es que tenga algo personal en
contra de ellos, es que sencillamente no comparto la
decisión de estas personas de aceptar la vergüenza
de un cambio de nombre impuesto por la FCI, de aceptar los cambios del
patrón racial. En general, mucho meno me gusta el mundo de
las exposiciones y de sus criadores, no solo porque detrás
de ellas a menudo se esconden intereses privados que acaban por
determinar los resultados, sino porque las considero las mayores
responsables del deterioramiento funcional de muchas razas, pues
invitan los criadores a centrarse con demasiada énfasis en
los aspectos estéticos, haciendo de manera que muchos se
olviden que la razón de existir de algunos perros - entre
ellos el Presa Canario – es, antes que cualquier otra cosa,
cumplir una función real.
Pues, lo que me interesaba era conocer gente que cree en una
pasión, que se ha dedicado y se dedica a preservar un
concepto de perro, una tradición, el Presa Canario, con su
nombre y patrón racial original, aunque si esto quiere decir
tener mil dificultades más y quedarse afuera de la
oficialidad (ya no es así pues el Presa Canario es
legalmente reconocido en España por la FCE).
Regresando al tema de mi viaje, era evidente que no podían
ser unas vacaciones completamente dedicadas a los perros, pues iba a ir
con mi mujer y mi hija de 14 meses. Sabía también
que era difícil organizarlo todo así de prisa,
pero las cosas hay que intentarlas y bueno, en Mayo llegó la
oportunidad y no me la dejé escapar. Compré los
pasajes aéreos y empecé a organizar mi
itinerario, tomando contactos con las personas que pensaba ir a
visitar. Decidí hacer 4 días en Madrid y 7 dando
vueltas por el norte de España, entre la Vizcaya, Cantabria
y Asturias. Terminé la organización del viaje con
las reservas de las habitaciones. Los dos viajes que hice en los
años pasados a Tenerife y Gran Canaria me habían
enseñado que la mejor solución para este tipo de
vacación es sin duda la de alquilar una casa o una
habitación rural. Pues, aunque si por varias razones en
Madrid no tuve otra elección que estar en un Hotel, en el
norte sólo me quise alojar en casas rurales, en las cuales
siempre he encontrado gente cordial, tranquilidad, vistas preciosas y
un ambiente muy acogedor.
Salí el 24 de Mayo de Milán y llegué
la misma tarde a Madrid, donde el tiempo no era exactamente lo que
esperaba: habían al menos 10 grados menos que en
Milán y el cielo estaba lleno de nubes. Llegado al hotel -
sin el GPS portátil no hubiera llegado tan
fácilmente - encendí el televisor para buscar las
previsiones meteorológicas. Lo que encontré fue
un noticiario en el cual un periodista hablaba de las inundaciones que
estaban afectando la región de Madrid. “Bueno,
inundaciones a finales de Mayo –exactamente en la semana que
escogí yo - empezamos mal” - pensé.
Pasé el jueves y el viernes dando vueltas por la ciudad de
Madrid, con el tiempo que amenazaba mucho pero afortunadamente casi sin
lluvia. Disfruté muchísimo la visita al Museo del
Prado, y sus obras no paran de regresar en mi mente. Habían
varios salones enteramente dedicados a obras de maestros como Goya y
Velázquez. Pude apreciar obras en las cuales son
representados perros ibéricos del siglo XVII y XVIII. Entre
estos, de Velazquez, los tres cuadros "Don Fernando de Austria,
cazador", "El príncipe Baltasar Carlos, de caza" y "Felipe
IV vestido de caza", y sobre todo el asombroso "Niños con
perros de presa" de Francisco de Goya, frente al cual me hubiera
quedado todo el resto del día y de la noche. Esta obra de
ambientación rustica, realizada entre el 1786 y el 1787,
representa dos niños con dos perros de presa, con mascara
negra, una hermosa capa atigrada y - en general - con una
morfología increíble parecida a la ideal para un
Presa Canario. Los perros tienen un bozal y un fuerte collar, a
testimoniar su seriedad, mientras que los niños son
evidentemente procedentes de las clases sociales inferiores, estando
vestidos de forma sencilla y siendo uno de ellos descalzo. Es una
hermosa representación de unos antecesores del Presa
Canario, habiendo estos perros de presa ibéricos jugado un
papel importante en las historia de nuestro perro procedente de las
Islas Canarias.
Terminada la visita al Prado, estaba impaciente por ver perros
– los de verdad - y conocer la gente con la cual estaba en
contacto.
El sábado tenía una cita con Gabi (Gabriel
Gallego Arenas), del criadero Iron Bull de Madrid, para ir a conocerle
y ver sus perros. Al mismo tiempo me había puesto de acuerdo
también con el dueño del famoso Volcán
de Atlas Asio, Miguel Escobar, para poder conocerlo y saber algo
más del perro que fue el Volcán.
Llegué después del almuerzo al pueblo de Gabi, al
sur de Madrid y nos encontramos en una gasolinera; de allí
tomamos rumbo hacia su casa, donde él recogió
tres perros, Tártaro, Mandrágora y
Molécula y nos dirigimos al centro de adiestramiento de
Bocalán, que se encuentra más o menos a unos 50
Km de su casa y donde hubiéramos esperado también
a Daniel Arcos y Miguel Escobar.
En el carro hablamos de varios temas, Gabi es hombre de buena
conversación y una persona que se ha demostrado muy
disponible, más allá de tener un admirable
compromiso con la raza y dar mucha importancia al aspecto funcional en
su selección. Además, hay que darle el
mérito de hacer lo que está en sus manos para dar
continuidad a las líneas de sangre de Atlas Asio, nombre con
el cual se identificaban los perros criados, hace algunos
años, por don Juan Carlos Asensio en Madrid.
En el centro de Bocalán no tardó mucho en llegar
también Daniel Arcos, con dos Presas, el Bronco y el Krom.
Daniel es figurante profesional y se nota la buena labor que hizo y que
está haciendo.
Gabi y Dani se encuentran periódicamente en este centro de
adiestramiento para trabajar los perros y han fundado un Club de
Trabajo llamado "Bocadura", una iniciativa a la cual hay que dar la
enhorabuena, en un mundo cinéfilo dominado por criadores que
anteponen la estética a la funcionalidad.
Mientras estábamos dando unas vueltas uno a uno a los perros
llegó Miguel Escobar, acompañado de un amigo (el
cual a su vez había tenido un hijo del mismo
Volcán) y con su pastor Malinois, con el cual compite
actualmente.
Para los que no lo sepan, Miguel ha sido hasta el momento el
único que ha logrado obtener con un Presa Canario
(Volcán de Atlas Asio) un titulo de trabajo deportivo Sch
III, o sea del nivel más alto, incluso participando a una
Copa de España en 1998 y quedando en buen lugar en la
clasificación final. Un resultado como esto solo puede
presuponer una dedicación admirable al trabajo y una
grandísima relación de entendimiento y
comunicación con el propio perro.
Me había puesto en contacto con Miguel Escobar hace unos
meses antes de mi salida, y le había pedido una entrevista.
Me hubiera gustado que más gente del mundo del Presa Canario
pudiera conocer un poco más de cerca este hombre y su perro
que a finales de los noventa lograron tan impresionantes resultados en
el entrenamiento deportivo. “No hay problema” me
dijo Miguel Escobar, y gracias a su colaboración en los
próximos meses podrán leer y disfrutar de esta
interesante entrevista. Desafortunadamente no llegué a
tiempo para ver a Volcán, que murió a la edad de
quince años pocos meses antes de mi llegada a Madrid.
Pero regresamos a ese Sábado 26 de Mayo, en el centro de
entrenamiento de Bocalán. Como ya estábamos al
completo empezaron a trabajar los perros. Yo no soy un experto de
entrenamiento, ni deportivo ni civil, aunque el tema me interese mucho,
pero me quedé muy contento de lo que vi.: todos lo perros
demostraron una muy buena aptitud para el trabajo, inclusos los
más jóvenes.
El tártaro, hijo de Farruco de Los Bimbaches y Simba de Iron
Bull, es un perro que al verlo de persona no puede dejar indiferente:
su cabeza es impresionante – al entrar en el patio de la casa
de Gabi fue lo primero que noté - además tiene
mucho hueso y cuando entra al figurante lo hace con mucha fuerza,
aunque claramente no tenga la agilidad de los perros más
ligeros. En ataque lanzado no es un perro fácil de parar: lo
vi. con mis ojos cuando para ir a buscar el figurante, que se
encontraba del otro lado de una red metálica, hizo un hueco
en el cual se hubiera metido con facilitad si Gabi no hubiera llegado
rápidamente.
La Mandrágora, hija de Alicate de Iron Bull y Plata de Iron
Bull, ya la había visto en video y en persona me
reafirmó la buena impresión: una perra atigrada
con hermosas manchas blancas, de estructura ágil y que se
está haciendo muy bien, desconfiada y atenta a lo que pasa a
su alrededor. Del punto de vista del entrenamiento es una perra
trabajada totalmente civil, y por eso hay que tenerle el debido
respeto, a ella la manga no le interesa mucho.
El Molécula, hijo de Mustang de Iron Bull y Electra de Iron
Bull, es un cachorro de pocos meses, con una preciosa capa parecida a
la de Mandrágora. Este cachorro promete muy bien en cuanto a
carácter y ya está acostumbrado al campo de
trabajo: no solo iba con decisión a la manga, sino que se
quería salir del campo de entrenamiento con la misma, cosa
que le impresionó positivamente a Miguel.
El Bronco, de Dani, es un perro morfológicamente bien
equilibrado, atigrado con una mancha blanca en el pecho. En el campo de
entrenamiento lo que me impresionó es como aguanta el
castigo. Fue castigado duramente, pero no demostró la
más mínima intención de dejar la presa
o cambiar la mordida.
Y acabamos con el Krom – como el Molécula hijo del
Mustang con Electra - que es un macho con una capa leonada y blanca muy
rustica, de poco más de un año, aunque tenga una
estructura de un perro ya hecho. El Krom me ha gustado mucho, sea por
su aspecto (capa y estructura física) sea por la seguridad
que demostraba en el campo de trabajo.
Después de haber visto trabajar los Presas, Miguel nos
enseñó algo con su pastor Malinois, un perro muy
activo y con el cual está haciendo un trabajo muy bueno.
"Son perros diferentes" - dijimos - y nos encontramos todos de acuerdo
al decir que en cuanto a nobleza el Presa Canario no es segundo a nadie
del mundo.
Así pasamos toda la tarde y más, pues cuando la
gente que tiene una pasión como la del Presa Canario se
encuentra, es resabido, las horas pasan volando. Ellos
tenían un montón de anédoctas para
contar, de los perros de las varias líneas, de lo que han
visto y de lo que han vivido, y yo escuché todo con mucho
interés.
Llegaron rápidamente las nueves de la noche y nos despedimos
de Dani, Miguel y su amigo. Yo y Gabi regresamos hacia su casa, y
aunque ya iba tarde, me quedé a comer con él. En
su casa pasé un buen rato, tuvimos la oportunidad de hablar
un poco más, pude disfrutar de una parte de las muchas (e
interesantes) fotografías que tiene y vimos algún
video. Se me pasó el tiempo volando y cuando me di cuenta
había llegado la hora de marcharme. Me despedí de
él agradeciéndole su hospitalidad y me
marché hacia el hotel, donde llegué como 5 horas
más tarde de lo que debería, pero bueno,
valió la pena.
El día siguiente era domingo, y estaba de acuerdo con
Antonio José Martín García, del
criadero King Zulu, para ir a visitarlo. Después de haberme
guiado hacia su casa - el gps no siempre es perfecto como se supone sea
– Antonio me enseñó sus perros. Es una
persona muy disponible y me recibió cordialmente en su
propiedad – situada entre Madrid y Toledo - donde vive con su
hermosa familia.
Entre los perros machos reconocí a Felipe de King Zulu, que
había visto en un video y en fotos. Felipe tiene una buena
estructura - aunque no sea pesado - y es un perro equilibrado: se lleva
muy bien con el niño de Antonio, que le puede hacer lo que
sea, incluso montarlo como si fuera un caballo.
Según lo que me comentó el mismo Antonio
más de un visitante se lo ha querido comprar, pero sin
éxito, Felipe es uno de casa. Atado a una cadena
ví otro macho que me gustaba, Nacho. Este perro tiene una
estructura muy ágil y al mismo tiempo un pecho fuerte y una
mirada muy atenta. Cerca de Nacho estaban también un par de
cachorros negros, uno llamado Horacio, y otro del cual no acuerdo el
nombre. En otra parte de la finca de Antonio estaban las hembras, con
espacios dedicados para las perras que tienen que parir.
Seguimos charlando un poco yo y Antonio, de lo que el hace, de como
cria a los cachorros, de algunos perros de sus clientes.
También en este caso el tiempo se pasó
rápidamente y muy pronto ya era hora de marcharme,
así que saludé al cordial Antonio y su familia e
le agradecí el buen rato pasado.
Decidí dar unas vueltas por la hermosa y cercana ciudad de
Toledo y parar a comer algo en un restaurante típico del
casco antiguo – que por la tarde ya estaba de acuerdo en ir a
ver otro aficionado con el cual estaba en contacto, Israel Teruel, que
vive al sur de Madrid.
Israel tiene una Presa Canario de nombre Coto – procedente de
líneas King Zulu - con el cual ha entrenado en obediencia y
defensa y que también ha participado en series televisivas
españolas bastante famosas, como “Los
Serranos” y “Tirando a dar”. Con Israel
charlamos en su casa e intercambiamos opiniones acerca del Presa
Canario; es un aficionado que tiene una genuina pasión por
la raza y al cual le gusta mucho trabajar con los perros.
También llegó a la casa un amigo de Israel, con
sus dos Presas, siempre de linea King Zulu, una hembra y un macho.
Pasamos la tarde juntos a charlar entre aficionados, y
después haber dado una vuelta a los perros, antes de la hora
de cenar yo y mi familia nos despedimos de la cordial familia de Israel
y de sus amigos, que nos recibieron de forma inmejorable.
Así se acabaron los primeros 4 días en Madrid, de
los cuales no me podía quejar, pues tuve la oportunidad de
ver con mis ojos cosas muy interesantes.
Pasamos la semana siguiente de manera perfecta, dando vueltas por el
norte de la península. Los primeros dos días
alojados en las colinas que rodean Bilbao y que dan la cara al hermoso
Golfo de Vizcaya, mientras que los dos días siguientes
estuvimos cerca de los Picos de Europa, más precisamente en
la región de Peñamellera Baja, en un pueblo muy
pequeño – casi aislado del mundo - pero en una
casa rural muy acogedora. Después de haber dejado Cantabria,
pasamos los últimos tres días en las verdes
llaneras que se encuentran en los alrededores de Oviedo (Asturias).
En esta semana hemos recorrido más o menos 2.000 km , he
visto muchas cosas y tengo que decir que el norte de España
es una región sencillamente asombrosa, que me ha encantado
en todos los sentidos: paisajes increíbles, gente cordial,
cocina muy buena.
Regresando al tema de los perros –que es el que nos interesa
- el sábado por la mañana, estando yo en la
provincia de Oviedo y acabando de despertar, me puse en contacto con
Eduardo García (conocido también como
Guimarán), con el cual ya me comunicaba desde hace unos
tiempos a trabes de correo electrónico y del foro. Eduardo
vive en Gijón y tiene Presas desde los primeros
años de los noventa, su compromiso y su pasión
por la raza son indudables. El me ayudó también a
comunicarme con más gente de este mundo del Presa Canario y
le agradezco por todo lo que ha hecho. Bueno, esa mañana
Eduardo me dijo por teléfono, que Víctor Manuel
Vicente Rodríguez, uno de los preseros más
expertos de Asturias - y que por lo tanto me hubiera gustado conocer -
se estaba dirigiendo en esos momentos hacia Santander, para ir a casa
de Alberto Lorenzo Zurdo, criador con el afijo Presa Can.
“Van para allá y los van a probar” me
comentó Eduardo – “sería
bueno si pudieras ir ahora para verlos”. Me dijo que
allá también encontraría otro
aficionado, Alfredo Gonzalo Reig de Albacete, pero que
desafortunadamente el - Eduardo - no podía venir conmigo.
En cinco minutos estaba en el carro y recorrí la autopista
entre Oviedo y Santander muy rápidamente para no llegar
tarde: en una hora y media estaba en el pueblo de Alberto, donde el
vino a buscarme para guiarme hacia su finca: allí los
demás estaban esperando para empezar a probar los perros.
Reconocí a Víctor, que había visto en
una foto, y me presenté –
“encantado” - poniéndome de acuerdo al
mismo tiempo para ir a visitarlo el día siguiente. Estaba
también Alfredo, al que fue un placer poder conocer, un
verdadero aficionado del Presa Canario, con mucha experiencia, y que de
vez en cuando viene a probar los perros de Alberto. Ambos –
Víctor y Alfredo - estaban acompañados por sus
familias.
Alfredo se puso traje y manga y ya al minuto empezaron a probar los
perros de Alberto, que iban a la manga (y al hombre) sin miedo y con
decisión. Probaron Nerón, Bomba II, Dama (que
había tenido una camada hace poco tiempo), Valiente, Bruno,
Mora. Alberto no tiene la oportunidad de trabajar mucho a sus perros,
pero se ve que ellos saben lo que hacer: entre ellos destacaron el
Valiente - que no se dejaba ilusionar por la manga y quería
ir hacia el hombre - y la Mora, que como comentaba Alfredo confirmando
mis impresiones, apretaba con muchísima decisión.
En definitiva, ver trabajar los perros es siempre muy interesante.
Al acabar las pruebas conversamos un poco, pero Víctor
tenía que regresar rápidamente hacia Oviedo y nos
despedimos - quedando para vernos el día siguiente -
mientras que yo, Alfredo y Alberto nos quedamos una media hora
más para hablar de perros – “de quien es
hijo este, de cuales líneas procede el otro… que
tal ese perro que tenías..”- cosas en las cuales,
nosotros aficionados del Presa Canario, podríamos tardar
días enteros.
Los primeros Presas de Alfredo procedían del criadero Atlas
Asio de Madrid; en los años siguientes se hizo con una perra
del criadero de Herminio Mulet, llamada Bomba d’Els Pechados
– a su vez hija del famoso Volcán de Atlas Asio y
Yuma d’Els Pechados. Bomba ha sido la base de muchos de los
cruces que hizo Alfredo y la madre de buena parte de los perros que
tiene ahora Alberto, entre ellos los mismos Valiente y Mora.
Como siempre pasa en estos casos, ya pronto vino la hora de marcharse.
Me despedí de ellos, agradeciéndole a Alberto su
cordial hospitalidad. “Ve despacio” me dijo el, que
probablemente había entendido que en los 200km de ida no
había ahorrado el carro.
Después de marcharme me di cuenta que me había
olvidado hacerme una foto con Alberto y Alfredo, pero ya estaba muy
lejos: será para la próxima vez.
Con un poco más de calma regresé hacia las
cercanías de Oviedo, al pequeño pueblo de
Valdesoto, donde se encontraba la casa rural. Estaba ya pensando en el
día siguiente, durante el cual tenía programado
ver más perros y conocer más gente.
El domingo por la mañana me encontré en un pueblo
cerca de Oviedo con Carlos Javier Gutiérrez (criador con el
afijo Presastur, de aquí en adelante llamaré
sencillamente “Javi”) con el cual estaba en
contacto antes de llegar y que también hace muchos
años que tiene Presas.
Estaba de acuerdo con Javi para ir con el a casa de Víctor
Manuel Vicente Rodríguez – que había
conocido el día anterior en casa de Alberto - y en pocos
minutos ya estábamos allí, en su hermosa finca
que domina desde una colina los entornos de Oviedo.
Víctor es una persona muy agradable, y que sabe mucho de
perros. El siempre ha tenido Presas de líneas de Cantadiello
(José Manuel Rivas Pañeda), el más
antiguo criador de Presas en Asturias, y tiene bastantes historias para
contar. Víctor ha criado dos Perros "históricos",
que dieron bastante que hablar en sus tiempos y que se han ahorrado un
lugar especial en sus recuerdos: uno es el Gando, hijo del famoso Rocky
de Cantadiello, y otro es el Cujo, ambos de capa bardina con manchas
blancas. Gando era el más viejo de los dos, siendo el Cujo
su hijo directo.
En su casa ahora tiene más o menos 5 perros, uno de ellos es
Bruno, el más viejo, con sus 11 años, hijo
directo del Gando. De Bruno ya había visto una foto y
tenía una estructura muy fuerte; ahora ya es viejo y
está bajando un poco pero sigue siendo un perro
impresionante, considerando su edad. Víctor está
muy contento con Bruno ya que de el ha sacado buena descendencia, como
el Drago, propiedad de otro presero asturiano: José Antonio
Molina – amigo de Víctor - que desafortunadamente
no se encontraba en Asturias cuando yo estuve allí. O como
el Ronnie, que estaba atado a una cadena en el otro lado de la
propiedad y que tendrá unos tres años. Ronnie es
un perro de muy buena estructura, de buen tamaño, y es hijo
directo del Bruno.
"Ya no tengo el tiempo que tenía unos años
atrás para trabajar los perros, entre familia y trabajo...",
me dijo Víctor. Son muchas las anédoctas que
Víctor me ha contado acerca de estos perros, de vida real y
de entrenamiento. Sí, porque Víctor y un grupo de
aficionados se reunían todos los fines de semanas, hace
años. Y, en los bosques de las cercanías de
Oviedo, trabajaban sus perros. Y lo hacían bien, con
seriedad. Tenía bien presente en la mente esa
mañana una hermosa foto publicada en el foro, con dos perros
hijos de Gando y Jara – Cujo y Troll - enfrentados en un
bosque.
Víctor nos invitó a entrar en su casa - en el
salón domina un cuadro a óleo con un primer plano
del Gando - y aquí quedamos delante del televisor para ver
los videos de entrenamiento de esos años. Es asombroso ver
que hace como 15 años ya había gente que
trabajaba con tanta aplicación los Presas: Víctor
y su grupo de trabajo inventaban situaciones de todo tipo para probar
los perros; vi en esos videos ataques desde el techo de camionetas, con
el figurante en un árbol, ataques a un hombre en bicicleta,
varios ataques lanzados, pruebas de guarda real por la noche (o sea, de
invasión del territorio por un extraño). Estos
perros lo hacían todo.
“Ahora es diferente” – me
comentó Víctor – “ya no hay
tantos perros como hace unos años, y aparte de no tener el
tiempo, no se les puede trabajar en el monte como se hacia antes, en
seguida te aparece la policía rural y se acaba
todo”.
El Presa Canario es una gran pasión para Víctor,
y se le nota cuando habla del tema – cosa que siempre hace
con gran conocimiento. Yo y Javi nos quedamos viendo estos videos hasta
que fue la hora de irnos y nos despedimos de Víctor, al cual
agradezco haberme recibido y enseñado todo con tanta
amabilidad y disponibilidad.
Al dejar la casa de Víctor fuimos a buscar a Eduardo
García García (Guimarán), que tuve
finalmente el gusto de conocer – y de allí fuimos
los tres a comer en una bodega típica asturiana, donde
tuvimos la oportunidad de charlar un poco – porque no
– de perros. Eduardo es un chico muy amable y con un
compromiso muy serio por la raza. Ha tenido Presas procedentes de las
líneas de Cantadiello y de Herminio Mulet y tiene las ideas
muy claras acerca de lo que busca en un perro.
Después de haber terminado de comer – y de probar
la sidra, la única cosa de Asturias que no me
gustó – ya nos marchamos hacia la finca de Javi,
donde vimos dos jóvenes hembras – una atigrada y
otra leonada, tan activas que era casi imposible tirarles una foto, y
otra perra más vieja que vive en la casa del mismo Javi.
Javi ha criado bastantes perros en estos años y como
él dice “ya no hay tantos como antes por
aquí” – pero su pasión sigue
siendo la misma.
Terminamos el día visitando también la casa de
Eduardo, en Gijón, donde se encuentra su perro Sadam
d’Els Pechados, criado por Herminio Mulet. El padre de Sadam
es Ali Baba Mencey de Atlas Asio, de propiedad de Francisco Cutillas.
La madre es Calí d’Els Pechados, hija del bien
conocido “Tigre de Las Palmas” y propiedad de
Herminio Mulet.
Sadam es un perro que me había gustado en foto y que me ha
gustado en vivo, por su estructura fuerte pero al mismo tiempo
equilibrada, su pecho ancho, su cabeza cuadrada con poca
depresión naso-frontal. La noble mirada y aptitud que tiene
hacia su dueño Eduardo valen más de mil palabras,
y son propias del genuino Presa Canario.
Así se acabó también este
último día de vacaciones, hablando de perros y
conociendo a más gente de este mundo del Presa Canario,
gente que comparte una pasión que un día puede
ser más débil otro más fuerte, pero
que siempre nos acompaña y nos
acompañará.
El lunes por la noche, después de haber atravesado media
España por la carretera y tomado un avión hacia
Milán, ya estaba en mi casa, con mis recuerdos y con una
certeza, un día volveré.